TLC: Muchos pierden, ¿quiénes ganan?
Silvia Quispe Ramírez Revista Banca & Finanzas - Lima February 2005
Urge proteger nuestra biodiversidad
Las negociaciones para la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos ha puesto de manifiesto, además de las debilidades que de por sí tiene el país, discursos políticos e ideológicos de diversos organismos e instituciones implicados en el tema, en pro y en contra de la suscripción de ese documento.
Según los especialistas, el más afectado sería el sector agricultura si es que no se especifica el tema de los subsidios. El sector empresarial, específicamente la pequeña y micro empresa, también se encuentra en riesgo porque no tendría la capacidad suficiente para hacer frente a los productos que ingresen desde EE.UU.
Para los economistas, sin embargo, el TLC es una buena oportunidad para el país en la que serán beneficiados los que cuenten con capacidad para competir con los productos de EE.UU., aunque no descartan que una cantidad significativa de personas, sobre todo pequeños empresarios y campesinos, podrían salir perjudicados con este tratado.
Los empresarios
Con relación a las dificultades por las que pasaría el terreno empresarial, el economista Javier Rosas, funcionario del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), señala que la conformación de consorcios es la alternativa para ese sector a fin de aprovechar plenamente los beneficios del tratado. "Lo que se busca es que las pequeñas empresas se agrupen de manera tal que puedan servir a las grandes empresas".
El representante del Mincetur considera que con el TLC se busca alcanzar mejores condiciones de las que se tiene con el Tratado de Preferencias Arancelarias Andinas y de Erradicación de Drogas (ATPDEA), así como allanar las condiciones entre todos los países para obtener los mismos beneficios en la exportación y no estar en desventaja relativa respecto a otros Estados.
"Si el TLC no es favorable para el país, no tengan la menor duda de que el ministerio no va a firmar ningún tratado así como Colombia lo ha señalado, y Ecuador también", afirma.
¿Y los agricultores?
Las dificultades en el sector agricultura se centran en productos sensibles como el algodón y el trigo, que son subsidiados en EE.UU. e importados de ese país. El ultimátum de los gremios de agricultores al gobierno es que no apoyarán la firma del TLC si no se les brinda una protección frente a esos productos.
Ante ello, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) estudia la forma de brindar subsidios a los campesinos, pero aún no se ha decidido el tipo de productos que recibirían la ayuda. La cantidad a subsidiar sería de US$ 30 millones anuales, que para el representante de la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro) son irrisorios frente a los US$ 18 000 millones en subsidios que da EE.UU. a sus productos.
Washington Mendoza, secretario general de la Confederación de Campesinos del Perú (CCP), se muestra incrédulo en que se concretice esta medida porque en la actualidad no funciona el Banco Agrario, no se tiene asistencia, ni ninguna clase de apoyo. Para el dirigente, sólo se está difundiendo estrategias para convencer a la ciudadanía de que acepte el tema del TLC.
Al parecer, las diferencias entre los gremios de agricultores y el gobierno son irreconciliables. Lo cierto es que si este último establece mecanismos de protección, éstos no alcanzarían a todo el sector y sólo algunos productos serían los beneficiados.
El Perú cuenta con 1 750 000 unidades agropecuarias, aproximadamente, de las cuales sólo el 0.17% serían los beneficiarios. El representante de la CCP demanda al Ministerio de Agricultura más claridad respecto a los mecanismos de protección que plantea; es decir, si se trata de salvaguardas, franja de precios o aranceles.
En opinión de Mendoza, lo que el movimiento campesino también exige es que el gobierno mantenga una transparencia política y un comportamiento soberano en las negociaciones, donde se protejan los intereses nacionales, tanto en el tema de la agricultura como en el de propiedad intelectual.
Las patentes y la biodiversidad
Otro tema de importancia es el de las patentes farmacéuticas que involucra a la propiedad intelectual, los conocimientos tradicionales y la biodiversidad de las regiones. En este último aspecto, el Perú juega un papel muy importante por ser uno de los doce países con mayor biodiversidad del planeta.
Nuestro país posee una cuenca amazónica que abarca 956,751 kilómetros cuadrados, que equivalen al 74.4% del territorio nacional, convirtiéndolo así en uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta. Tal es así que sólo la amazonía cobija 31 zonas de vida, con 7372 especies de plantas, 263 especies de mamíferos, 806 especies de aves, 180 especies de reptiles, 262 especies de anfibios y 697 especies de peces.
Declaraciones del ecólogo Antonio Brack Egg señalan que en las negociaciones EE.UU. busca patentar materia viva (plantas, animales, etc.), componentes de material biológico y, en algunos casos, conocimientos de pueblos originarios que pudieran estar asociados a la biodiversidad; todo esto con la finalidad de beneficiar a sus empresas que se encuentren desarrollando programas de biotecnología y de patentes sobre los recursos genéticos.
El Perú ostenta una variedad de recursos genéticos y cuenta con un ancestral conocimiento sobre uso de plantas y medicina tradicional. La postura de EE.UU. es de no reconocer dichos conocimientos tradicionales. He ahí la importancia de proteger nuestros bienes naturales en la mesa de negociaciones del TLC.
De otro lado, el Dr. José Juárez Eyzaguirre, Coordinador del Departamento de Farmacotecnia y Administración Farmacéutica de la UNMSM, alerta que en nuestro país no existe una protección real a estos recursos que sirven como elementos terapéuticos. "El Estado primero debería establecer normas que protejan nuestra biodiversidad antes de firmar cualquier tratado que puede hacernos abrir las puertas para que todo el mundo se lleve lo que quiera".
Asimismo, resaltó que el país no cuenta con una farmacopea botánica que nos permita identificar cuáles son los productos naturales con los que se cuenta, así como de una legislación más estricta, haciéndose necesario un trabajo en conjunto entre legisladores y profesionales que conozcan del tema.
Agrega que el tema de medicamentos no es algo que deba ser resuelto solamente a nivel político, sino que debe tener un componente científico. "Para eso están los profesionales de la salud como los médicos, farmacéuticos y biólogos que pueden y deben dar un aporte importante en esto", enfatiza.
¿Qué piensa la gente?
El 66% de limeños se han manifestado a favor de la firma del TLC, de acuerdo a la encuesta de opinión realizada por la empresa Apoyo los días 10 y 11 de febrero, en una muestra de 604 personas mayores de 18 años, con una margen de error de 4%.
El sondeo también señala que un 59% de personas afirma conocer o haber escuchado alguna vez sobre el TLC, seguido por un 40% que ignora sobre el tema. Tomando los datos anteriores se puede colegir que, si bien hay personas que apoyan la firma del tratado, existe un número considerable que todavía desconoce el asunto, lo cual demanda al gobierno un debate más amplio en el ámbito nacional sobre el tema.
Asimismo, el 53% de los limeños consultados piensan que la principal ventaja que traería la firma del TLC es que habría más exportaciones y, por consiguiente, más puestos de trabajo. Un grueso 34% considera que la primordial desventaja es que los productos peruanos no podrán competir con los de EE.UU; mientras que un 29% señala que el sector más afectado sería el agrícola.
Para muestra un botón
El 1 de octubre de 1995 México firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y surgió también el problema de la agricultura. Diez años después, el agro mexicano cuenta con 25 millones de campesinos; el 3% de ellos se ha beneficiado con la firma del TLCAN, frente a un 85% que se encuentra en condiciones precarias.
En el estudio Estabilización y reforma en América Latina realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) se reveló que, con el devenir del tiempo, el auge de los primeros años del tratado en México ha descendido y las expectativas ya tocaron fondo.
El documento textualmente señala "La experiencia de México en el TLCAN ilustra qué reformas estructurales son necesarias para que sean sostenidos en el tiempo los beneficios de acuerdos de libre comercio amplios. En el caso de México es claro que ha habido un considerable avance en lograr estabilidad financiera y macroeconómica, aunque también es clara la necesidad de impulsar la competitividad en varias áreas".
El congresista Javier Diez Canseco resalta que el gobierno debe "proponer una estrategia integral para modernizar y fortalecer nuestra agricultura" (La República, 16 de febrero de 2005). Eso le permitiría al país dejar de lado la política paliativa que durante años viene aplicando y sólo busca calmar las dolencias que aquejan al país, pero que a la larga no curan nada.
Por su lado, la CCP viene recolectando firmas para presentar una iniciativa legislativa que permita someter al TLC referéndum. "Consideramos que el gobierno, con un 7% de credibilidad, no puede negociar el presente y el futuro de nuestras generaciones, los ciudadanos debemos decidir dar el sí o el no al TLC", señala Mendoza.
La necesidad de una agenda interna que ofrezca alternativas de
solución a nuestras dificultades, y así tener una mejor posición a
la hora de iniciar una exportación hacia otros mercados, se hace
evidente en nuestro país, y eso es algo que el gobierno no debe
descuidar, pero aún no muestra señales concretas.

