PER-I21: Naturaleza salvaje en Tumbes

Lucía Olivera   Revista Viajeros Conservación y Culturas, Lima, Lima   July 2006

Desde el cálido norte, la más extrema de las regiones del mapa ecuatorial peruano, nos llega esta primera colaboración de Lucía Olivera, joven científica limeña que ha dejado todo por la aventura y la ciencia, en una de las regiones más biodiversas del planeta.

 

La costa norte del Perú se ha convertido en el destino de playa predilecto de los viajeros en busca de sol y relax. Cabo Blanco, Los Órganos, Máncora, Punta Sal, Zorritos, son algunas de las playas que ofrecen sus aguas cálidas, arena blanca, viento de tarde y sol todo el año, brindando una estadía de descanso garantizado.

 

Pero para quienes tienen un espíritu más aventurero, aquellos que gozan de la naturaleza y de los espacios abiertos, los que disfrutan descubriendo el Perú y quieren contribuir con su conservación…los departamentos de Tumbes y Piura ofrecen todo un mundo de actividades alternativas para satisfacer sus intereses y aprovechar al máximo las vacaciones.

 

Un secreto que contar

Muy cerca de las playas, se extiende la Reserva de Biosfera del Noroeste, categoría de protección para conservación de carácter internacional otorgada por la Unesco, formada por el Parque Nacional Cerros de Amotape, la Zona Reservada de Tumbes, el Coto de Caza El Angolo y el Santuario Nacional Manglares de Tumbes, cuya administración depende de la Jefatura de Áreas Naturales Protegidas de Tumbes y Piura del Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena). Es un territorio muy rico en biodiversidad, endemismos y ecosistemas únicos que se encuentra severamente amenazado por el grave impacto de actividades humanas extractivas, que aceleran los procesos de desertificación.

 

A pesar de tratarse de una categoría de protección de relevancia internacional, parece ser un secreto que pocos escucharon, pero que sin duda, merece y necesita llegar a los oídos de los peruanos y extranjeros amantes de la naturaleza y la aventura. Pues, su conservación depende, en buena parte, del interés que suscite y de los fondos que se destinen a la implementación de servicios, mantenimiento, investigación, protección y control dentro de sus límites.

 

Pura vida en el bosque seco

La Reserva de Biosfera del Noroeste es una amalgama de ecosistemas diversos, frágiles y únicos en nuestro país. Uno de ellos es el bosque seco ecuatorial (protegido por el PN Cerros de Amotape en Tumbes y Piura, y el CC El Angolo en Piura), dominado por retorcidos y longevos algarrobos (Prosopis pallida), que esperan las lluvias o los ocasionales fenómenos El Niño para reverdecer. En las zonas montañosas, son los ceibos (Ceiba trichistandra) o "palos borrachos", los árboles que emergen por sobre el bosque para asombrarnos con sus hinchados troncos verdes y sus ramas de formas inusuales. El monte es recorrido por innumerables quebradas que guardan agua en sus pozas o "jagüeyes" (como se les conoce localmente), incluso después de las lluvias, q ofrecen escenarios ideales para acampar y refrescarse bajo el abrasador sol norteño. Aquí habitan el cóndor (Vultur gryphus), el pacaso (Iguana iguana), el gato montés (Oncifelis colocolo), el zorro costeño (Pseudalopex sechurae), el puma (Puma concolor), y muchos otros.

En el Coto de Caza El Angolo, el objetivo de conservación del bosque seco se combina con la posibilidad de manejar de manera sostenible las poblaciones del venado gris (Odocoileus virginianus) y del puma, a través de actividades de caza deportiva. El límite norte del PN Cerros de Amotape (sur de la ZR de Tumbes) está marcado por el caudaloso y perenne río Tumbes, que se origina en el Ecuador. Este gran río presenta cañones y rápidos navegables en su curso, que lo convierten en un excelente atractivo para desarrollar el canotaje.

 

Una selva en la costa

Un poco más al norte, el terreno cambia para deslumbrarnos con el bosque tropical del Pacífico, parecido en paisajes, flora y fauna a la selva amazónica. Es un territorio de singular belleza y escenario para la observación de aves y naturaleza. Se trata de un bosque único en el Perú que se encuentra protegido por la ZR de Tumbes, un relicto de aquel que solía cubrir la costa del Pacífico desde México y que actualmente se encuentra fragmentado. Permanece relativamente grande y sano, pero es frágil por tratarse casi de una isla. Sus árboles altos de copas amplias, cubiertos de "salvajina" (Tillandsia usneoides) como ancianos barbones, alimentan y protegen a una fauna muy variada que proviene de la costa, la selva y la Cordillera Andina.

 

Aquí habitan el puma, la nutria del Noroeste (Lontra longicaudis), el cocodrilo de Tumbes (Cocodrylus acutus), en peligro crítico, la ardilla de nuca blanca (Sciurus stramineus), el buitre real (Sarcoramphus papa), el loro de alas bronceadas(Pionus chalcopterus), la tangara lomilimón (Ramphocelus icteronotus), recientemente registrada para la zona, y muchas otras interesantes especies. Se mantiene verde todo el año y es el único lugar de la costa peruana donde habitan dos especies de monos: el mono aullador de Tumbes (Alouatta palliata), en peligro de extinción, y el machín de frente blanca (Cebus albifrons). Es posible acampar en sus quebradas y el Inrena está por concluir la construcción de la estación biológica El Caucho en el Sector de Quebrada Faical, que ofrecerá sus instalaciones a turistas e investigadores. Las rutas de acceso son trochas carrozables, caminos de cabra o quebradas secas, ideales para ingresar a pie, en bicicleta de montaña o a caballo. El Inrena ha dispuesto senderos y trochas para los visitantes.

 

 

 

Bosques de sal

Entre los ecosistemas más productivos del planeta se encuentran los bosques de manglar y, en el territorio peruano, están protegidos únicamente por el Santuario Nacional Manglares de Tumbes. Este bosque se forma donde se mezcla el agua de mar con el agua dulce proveniente de ríos y del subsuelo, gracias al flujo de las mareas. Está dominado por árboles a los que se les denomina mangles que posee cinco especies (Rizophora mangle, Rizophora harrisonii, Avicennia germinans, Laguncularia racemosa, Conocarpus erectus), capaces de tolerar la salinidad del agua. Ofrece alimento a una enorme cantidad de especies, así como refugio, escondite y lugares de desove o anidamiento. Es posible recorrer los canales que rodean las islas del manglar en embarcaciones a remo que permitan disfrutar del silencio y la tranquilidad que se respira en este impresionante lugar u poder observar su fauna a corta distancia sin perturbarla.

 

Asociaciones de antiguos extractores de conchas, cangrejos y peces han tomado conciencia gracias a la capacitación del Inrena y de diferentes ONGs conservacionistas y, actualmente, ofrecen sus servicios al turismo de naturaleza mediante recorridos en los que comparten su invalorable conocimiento local. Con el respectivo permiso del Inrena, es posible acampar en algunas islas y descubrir la magia de despertar con los sonidos de su naturaleza. Estos tesoros del Perú son una oportunidad para todos de conservar las riquezas naturales visitándolas, gozando del lugar sin dejar de disfrutar de sus playas. Las diferentes rutas de ingreso, sus dramáticos escenarios, abundante riqueza biológica, sus contrastes, su gente y su comida, hacen de la Reserva de Biosfera del Noroeste del Perú un destino ideal para el ecoaventurismo. Contemos este increíble secreto…