En el Tolima nos tienen que respetar
José Dario Salazar Ramos Revista Siglo XXI - Bogotá April 2001
Entró hablando claro y sin tapujos. Le recordó al Gobierno que no puede convertir a los gobernadores en convidados de piedra en el tema de la paz. Y puso sobre el tapete de la discusión la necesidad de solucionar el dilema de los cultivos ilícitos a la colombiana. Es el nuevo gobernador del Tolima, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien dialogó con (este medio de prensa
El gobernador del Tolima pregunta: ¿"Y por qué en Estados Unidos no fumigan sus cultivos ilícitos"?, y afirma: "En Bogotá no saben lo que pasa en las regiones".
¿Cuál es la propuesta del Gobernador del Tolima sobre el manejo de cultivos ilícitos?
-En el Tolima existen unas 2.500 hectáreas de Amapola, de donde se deriva el sustento de una gran cantidad de gente. Ese es el problema que nosotros tenemos. Qué vamos hacer con esos pequeños cultivadores. Gente que después de la crisis cafetera no tuvo otra alternativa que subir a la parte fría y dedicarse al cultivo de la Amapola. Luego vino la fumigación y arrasaron con eso. La plata se la dieron a los propietarios de la finca, pero los que estaban trabajando la amapola no eran los propietarios de las fincas. Esa gente se quedó sin la plata que dio el Gobierno para el Plante, se quedó sin trabajo, y fue así que se organizó una banda de atracadores en un número de mas de cien, en los sectores de San Antonio. Se presentaron cantidades de problemas de Orden público y fundamentalmente actos criminales. Vea entonces como puede repercutir terriblemente una situación como esta.
Las zonas de cultivos ilícitos son regiones donde puede haber presencia de subversión. Entonces se puede tomar que la presencia en esta zona de policía y helicópteros podría traer un escalonamiento a la confrontación. Yo creo que eso es lo que nosotros no queremos.
Tenemos información de lo que está pasando en el Putumayo. Hay declaraciones que dicen que en el Putumayo ha habido mucho muerto de estos cultivadores. A raíz de esa situación nosotros no queremos que los campesinos mueran y nosotros lo que estamos pidiendo es que le permitan al Gobierno concertar con estos pequeños productores que derivan su sustento fundamentalmente de la coca y la amapola, para llegar a un acuerdo con ellos, para erradicar, y que haya una vigilancia muy estricta por parte de los organismos internacionales con la ayuda del Estado, que se comprometa el Estado no por un año ni por una ayuda de unos mercados de $2.000.000 pesos en el año. Eso es ponerlos con ni siquiera un salario mínimo, y después de un año qué?
Nosotros necesitamos no que los estén asistiendo en forma alimentaria, sino que les permitan a través de crédito y a través de tierra y de múltiples ayudas de asistencias del Estado, la posibilidad de que exista un programa sostenible, y podamos cultivar en las zonas donde ellos están, diferentes productos que le permitan la subsistencia. Frutales, reforestar, que se vuelvan guardianes de bosques, proyectos que sean productivos, sostenibles a largo plazo y no que erradiquen la amapola y se les dé para que vivan un año y en un año tenemos otra vez el problema. Eso no es lo que nosotros queremos.
Y entonces se quedan sin carreteras, sin posibilidades para donde sacar sus productos, sin la posibilidad de que haya un progreso y desarrollo en la zona y se gasten lo $2'000.000 comiendo un año. Eso no es la formula, nosotros creemos que es fundamental delinear unos proyectos productivos a través de diferentes mecanismos. Cacao, café en las zonas templadas y frutales, ganadería, lechería y otros temas fundamentales, para poder lograr que esas personas se queden produciendo algo que a largo plazo sea sostenible y no que en uno o dos años estemos en una crisis mucho más profunda de la que tenemos ahora.
¿En el departamento, los Municipios que se atenderían con esta propuesta cuáles son?
-Muy fundamentalmente los municipios del sur del departamento y de la zona central.
¿Usted por qué cree tanto en la propuesta si el Plante ha tratado de hacer lo mismo y ha fracasado?
- Lo que pasa es que desde que las cosas se sigan manejando desde Bogotá, las cosas no funcionan. Bogotá no entiende ni sabe qué es lo que está pasando. La gente de Bogotá viene y sacan una foto, van a la Amazonía y sacan una foto con un indígena, después van y se sacan una foto con un campesino y ni siquiera saben qué es lo que le duele o que es lo que le pasa al campesino. Aquí hay gente comprometida (En el Tolima) y no gente que llegan con títulos de Harvard y no conocen el país. No saben qué es lo que está pasando aquí y quieren transportar experiencias de otras partes a acá.
Por ejemplo en medicina le aplican a uno un poco de medicinas que están experimentando en Estados Unidos y están prohibidas. Por qué Estados Unidos no se da su propia medicina, porque no radica y saca la que tiene allá por toneladas, por millones, allá esta la producción mas alta da marihuana, no esta en Colombia ni en otros países, la producción más alta de marihuana está en Estados Unidos. Y por qué no fumigan allá?, esa es una pregunta que yo siempre me hago, ellos vienen aquí a echar todas las porquerías que se están inventando y no es nada raro que mañana, nos echen el Fusarium aquí y no nos demos ni siquiera cuenta.
¿Esta no seria una propuesta en contra de lo que ha planteado el Plan Colombia?
- Yo creo que el Presidente entiende que tiene que haber una concertación con los pequeños campesinos. Lo que el Gobierno no entiende y está muy comprometido es en las grandes extensiones, en los cultivos que ya estamos viendo, podríamos decir comerciales. Unos son cultivos de subsistencia de campesinos pequeños y otros son los cultivos grandes que está manejando el narcotráfico. Ahí el Gobierno dice que es el que hay que fumigar, cómo se puede arreglar con los grandes narcotraficantes, ese es un tema, si aquí el Tolima hubieran esas grandes extensiones, uno diría sí, bueno podríamos mirar y analizar.
Nosotros lo que queremos es que en este país entienda el Gobierno que este es un país que está ya llegando a la mayoría de edad y que los departamentos son entidades que tienen su autonomía y no que pasen por encima de nosotros. Aquí llegan como si fueran conquistadores, de allá desde Bogotá a aquí, ni siquiera le informan a uno, vienen y hacen planes acá, nadie sabe, por eso es que las cosas no funciona entonces aquí nos tiene que respetar. En el Tolima nos tiene que respetar.
Antecedentes
El Gobernador del Tolima interpretando las voces de miles de Colombianos como los campesinos del Guaviare han manifestado la necesidad de replantear los programas de erradicación de cultivos ilícitos por que después de diez años de adelantar fumigaciones aéreas con agroquímicos, ha quedado claro que los cultivos ilícitos antes que disminuir han aumentado.
Distintos estudios muestran que la falta de una verdadera Reforma Agraria en Colombia ha contribuido al aumento de la colonización de los bosques tropicales. Actualmente son las fumigaciones las que mayor presión ocasionan para que se presente el fenómeno de la duplicación de la deforestación. Es necesaria la preservación de la Amazonia y los ecosistemas estratégicos a través de compensaciones ambientales; es decir, contribuciones del mundo desarrollado para que los habitantes de estos territorios se conviertan en los protectores de dicha riqueza natural, patrimonio de la humanidad y fuente de vida de millones de especies, particularmente de la especie humana.
La experiencia enseña que los programas que se han llevado a cabo no han sido efectivos por que no han sido concertados con las organizaciones de la comunidad y porque van de la mano con los planes de erradicación forzosa.
Lo que esta pasando ambientalmente
"En las montañas centrales de Colombia, allí donde los arbustos de café se encuentran con el cielo, el cultivo legal más famoso del país se está muriendo de sed. Los caficultores se quejan porque en los últimos cuatro años el suelo de esta región se ha ido volviendo progresivamente más seco y cada vez llueve menos, dejando sus plantas resecas e infértiles. Visualmente es de una caprichosa colcha de colores. Ambientalmente es un desastre.
Unos pocos parches verde oscuro es todo lo que queda del encumbrado bosque de árboles cubiertos de líquenes que atrapan la niebla y la condensan en agua para las plantas de las laderas. Al acabar con este bosque proveedor de agua para lucrarse con el naciente producto de exportación ilegal de Colombia, la heroína, los productores de amapola han arruinado el delicado balance necesario para cultivar el café colombiano.
Los cultivadores queman el terreno para sembrar la amapola, y por lo tanto no dejan ninguna planta para proteger la tierra de la lluvia. La erosión causada por el cultivo de amapola ha provocado derrumbes en Chaparral, muy cerca a San Jorge de las Hermosas. Además, no respetan los árboles cubiertos del liquen que recoge la humedad de las nubes como una esponja natural. El agua se desliza por los troncos lisos de los árboles y crea arroyos.
Por otra parte, para producir las 45.000 toneladas anuales de coca, los cultivadores colombianos utilizan 17,6 toneladas de fertilizante y 100.000 galones de insecticidas. "No poseen ningún criterio ecológico, y mucho menos asistencia técnica para amortiguar los efectos de los químicos. Utilizan dosis exageradas para alcanzar un mayor rendimiento".

