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Expedición de la UN evita catástrofe ambiental en Vaupés
Elizabeth Vera Martínez UN Periódico, Bogotá, Colombia
Expedición de la UN evita catástrofe ambiental en Vaupés
Sumario:
Cerca de 2.510 especies de flora y fauna, entre estas 63 nuevas para la ciencia y 60 amenazadas, hacen parte del estudio de la Universidad Nacional de Colombia que obligó a que se declarara área protegida la zona de Yaigojé-Apaporis en el Vaupés. La investigación evitó que esta reserva natural se convirtiera en una mina para explotación de oro, concedida por Ingeominas a un solo contratista.
Texto.
La incursión de grandes proyectos de minería, particularmente la extracción de oro en la región de Yaigojé-Apaporis en el Vaupés, donde se asientan cerca de 20 comunidades indígenas, amenazaba la biodiversidad y el ecosistema debido a su importancia ecológica y cultural.
La Asociación de Capitanes Indígenas de la zona le solicitó a Parques Nacionales declarar su territorio como área protegida, 180.000 hectáreas que incluyen una gran porción de la Serranía de Taraira y el mítico Jirijirimo, ante la debacle ambiental que se aproximaba. Para ello requerían que se hiciera un inventario sobre la biodiversidad, pero no querían que lo hiciera una institución distinta a la Universidad Nacional.
Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN, expertos en fauna y flora, con apoyo de un botánico del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), asumieron el reto y se internaron por 20 días en las selvas del Vaupés para inspeccionar la zona y describir la mayoría de especies que habitan estos ecosistemas.
"Es la primera vez que la misma comunidad indígena pide que científicos visiten su territorio para colectar muestras biológicas. Además, el énfasis fue que lo hicieran investigadores de la UN para garantizar la calidad de la información", dijo el profesor del ICN Gonzalo Andrade, director del proyecto.
La información biológica recogida soportó la declaratoria de la zona como reserva natural y, adicionalmente, reportó nuevos hallazgos y registros de distribución de diferentes especies en la región, cuya única descripción existente era la del botánico Richard Evan Schultes, quien, en 1941, había clasificado más de 2.000 plantas.
Camilo Guío, funcionario de la Dirección Territorial Amazonía-Orinoquía de Parques Nacionales, manifestó que estas comunidades siempre se vieron amenazadas. En julio de 2007, el Instituto Colombiano de Geología y Minería, Ingeominas, otorgó una concesión para extraer oro en 10.000 hectáreas de la Serranía de Taraira (Vaupés).
UN Periódico consultó a la Subdirección de Contratación y Titulación Minera de Ingeominas sobre la adjudicación de las concesiones que se están dando y su conocimiento sobre el convenio 169 de la OIT que habla, entre otras cosas, sobre el derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas.
Se encontró que el convenio exige que las comunidades y tribales sean consultados en relación con los temas que los afectan y que puedan participar de manera informada, previa y libre en los procesos de desarrollo y de formulación de políticas que les son de su interés.
Según la relación de contratos de concesión, dirección y servicio minero, correspondiente al mes de septiembre, se encontraron dos versiones: en la primera, la entidad había adjudicado cinco concesiones para explotar titanio, hierro, arcilla, niobio y oro, respectivamente, en la región del Vaupés. Particularmente, para la extracción de oro cedió un área de 1.999 hectáreas en la región de Taraira[1].
En el segundo listado se incluyeron cinco concesiones más en oro, para un total de seis adjudicados al mismo contratista, que suman en total 42.143 hectáreas en la región de Taraira que iban a ser explotadas.
Los hallazgos de la expedición
Aproximadamente 225 especies de aves, 105 de peces, 79 entre reptiles y anfibios, 322 de mariposas y 1.682 de flores fueron colectadas por los expertos del ICN y el Sinchi.
Se logró acumular registros visuales y de audio (para estudiar el sonido que emiten) de 225 especies de aves correspondientes a 48 familias, además de una colección de 65 ejemplares de 52 especies, dijo el profesor Gary Styles, experto en aves: "Las colecciones permitieron registrar nueva información sobre las afinidades biogeográficas de varias especies y de la zona en particular", sostuvo.
Según el investigador, este sector es muy rico en biodiversidad y algunos ejemplares representan extensiones de distribución para las especies respectivas, incluyendo el registro de una especie, el mosquerito Myiophobus fasciatus, por primera vez al este de los Andes. "Se logró completar un vacío de información corológica (del área de distribución) muy importante para el país", señaló.
También llama la atención el registro de algunas especies de colibríes, propias de las tierras bajas, pero de la parte alta del bosque y, por ende, muy poco conocidas en el país. Incluye la especie diminuta Discosura langsdorffi, para la cual se pudieron obtener datos interesantes sobre su comportamiento mientras visitaba las flores de guamo: "Este colibrí se posó en las inflorescencias para evitar ser atacado por especies más grandes y dominantes", reportó.
Otros colibríes hallados fueron uno que pesa tres gramos, llamado "cola de lira tronadora", y otro conocido como "ermitaño rojizo", notable por el tamaño del macho que no supera los 2 gramos.
Así mismo, en su recorrido por una zona de sabanas, pequeña y aislada, identificó dos especies características de estos ambientes: el saltarín Xenopipo atronitens y el hormiguerito Myrmotherula cherriei. Otro registro interesante fue el de un macho tiranido (pájaro pequeño) Lathrotriccus euleri en condiciones reproductivas. Sorprendente, pues en Colombia se le conocía por su condición de ave migratoria austral no reproductiva.
Los habitantes de la zona le hicieron saber que esta época correspondía al final del verano y comienzos de la lluvia. Quizá por eso evidenció aspectos interesantes como temporadas de reproducción y cambios en plumajes: "Para la avifauna en general, la época de muda anual estaba llegando a su fin, y la de reproducción apenas comenzaba", concluyó el docente, quien, de igual manera reportó una urraca, conocida como "carriqui pechinegro".
Inventario mundial
En el grupo de mariposas se colectaron 322 ejemplares correspondientes a 5 familias y 10 subfamilias, de los cuales 14 constituyen el primer registro para la zona, aunque ya estaban registrados en otros lugares de Colombia.
En Yaigojé-Apaporis, Vaupés, también se encontraron ocho especies desconocidas para Colombia, que hoy se consideran endémicas de este territorio. La colección la complementan seis especies nuevas para la ciencia mundial. "Nunca antes habían sido descritas, lo que representa un descubrimiento no solo para la zona, sino para Colombia y el mundo", explicó Gonzalo Andrade, experto en mariposas.
Entre las especies representativas se encuentran la Panacea prola, de colores exóticos como azul y verde tornasolado, y la Catonephele chromis, de colores oscuros como el café y el negro, con manchas o líneas entre colores anaranjado y amarillo.
Agregó que Yaigojé es una zona rica en diversidad de especies de mariposas, y por lo tanto este inventario se constituye en un aporte importante para las comunidades indígenas y la preservación de su territorio.
Los peces del Vaupés
Durante los veinte días de expedición se colectaron 99 especies de peces y se identificaron seis que corresponden a siete órdenes y 28 familias. Tres de estas son nuevas para Colombia, una endémica (uatumanensis) de la cuenca el río Uatuma, en la Amazonía brasileña.
Muchas son especies miniatura, es decir que no superan los 5 cm en estado adulto. Varias son frecuentemente usadas para comercio de consumo, como la cachama, el sábalo, el pintadillo, el pirarucú y el tucunaré. Igualmente, se encuentran especies usadas comúnmente como ornamentales, como las mojarras, la arauana, las corredoras y las cuchas. Llama la atención la alta diversidad de lisas, localmente llamadas omimas, con 10 especies diferentes en la zona.
Adicionalmente, se reportaron cuatro registros para la zona, cuatro más por confirmar como nuevas para la ciencia y seis amenazadas, con registro en el Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia.
"A pesar de que la riqueza de peces no es tan alta con respecto a otras áreas de la Amazonía colombiana, su composición tiene elementos de gran importancia biológica", mencionó Fernando Arbeláez, estudioso de los peces.
El expedicionario también destacó la baja conductividad y la alta acidez de las aguas, con alto contenido de ácido fúlvico y húmico, frecuentes en aguas que drenan suelos arenosos.
Las familias más ricas
En cuanto a plantas, los encargados Dairon Cárdenas López, del Sinchi, y Julio Betancur, del ICN, encontraron 1.682 especies de plantas vasculares, correspondientes a 630 géneros y 137 familias.
Doce especies fueron catalogadas como nuevas para la ciencia y pertenecen a las familias de los quiches (Bromeliaceae), de los caimitos (Sapotaceae), de las gloxinias (Gesneriaceae), del yagé (Malpighiaceae), de los anturios (Araceae), del cucharo (Clusiaceae) y del sietecueros (Melastomataceae).
Entre los registros de las Magnoliophyta, las dicotiledóneas agrupan la mayor diversidad vegetal con 96 familias y 1.299 especies, seguidas por las monocotiledóneas, con 23 familias y 321 especies.
"Del total encontradas en el resguardo de Yaigojé-Apaporis se detectaron 45 endémicas de Colombia y al menos 17 de ellas tienen un área de distribución restringida al resguardo", afirmó Julio Betancur.
Los científicos también descubrieron cinco especies categorizadas como vulnerables, es decir, que enfrentan un riesgo moderado de extinción o deterioro de sus poblaciones a mediano plazo, entre ellas Aechmea politii, Navia fontoides, Navia heliophila y Sequentia serrata, de la familia Bromedialceae, y Costus fissicalyx, de la familia Costaceae.
Otras 24 especies están en la categoría de casi amenazadas.
Otra de las riquezas de Yaigojé
Yaigojé no solo es rica en oro, también tiene una fortuna en anfibios y reptiles; fueron colectadas 63 especies de ranas, cinco de lagartijas y 11 de serpientes.
El expedicionario Jhon D. Lynch, profesor del ICN, asegura que las condiciones climáticas no fueron las más apropiadas para realizar la colección de anfibios, pero que existen indicadores de que la fauna colectada es mayor.
"Observamos ranas muy pequeñas y raras, de la especie Synapturanus rabus. Se escondían entre las raíces de los árboles y la arena propia del bosque", afirmó el investigador.
La colección la complementan seis especies de renacuajos Dendropsophus y Scinax, que pertenecen a especies registradas en otras partes del Vaupés y límites con Brasil.
La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales fue la encargada de emitir el concepto de declaratoria del Parque Nacional Yaigojé-Apaporis, con base en los resultados de esta monumental investigación que dio cuenta del valioso patrimonio natural que hay en esta zona del país. Pero el inventario va más allá, pues pretende convertirse en una estrategia para entender mejor la conservación, incorporando un concepto clave: población humana.

